muchacha de ojos tristes
ahora que caminas sobre cada una de mis palabras
y riegas con tu sudor cada manzana podrida en el estanque
cualquier gesto es consuelo para mi desgracia
e ignoro el real motivo sobre el cual se apoyan tus pies.
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el hombre corrio y corrio y su destio no incontro
por que no se percato lo que en sus ojos sucedió.
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alquilo una porción apresurada de tiempo inmersa en papel sin rostro.
Jorge Nitales.
12 de la noche, nada sereno
y si te digo que tengo ganas de besarte,
de follarte los dientes uno a uno
de sentir cada vez mas agitados tus suspiros de media noche sobre mi cuello
de cortarme con su filo,
de gritarte que me arañes, que me mates,
que rompas sobre mi aquel viejo florero que cansado ofrece su agua a la misma rosa
en toda la frente, en la mitad de mis sueños de media noche
mariposas con sangre y algo de humo
para untar tus manos con mi sangre
para tener la excusa de besar tu cigarro
para tener la excusa de morir un poco bajo el humo de media noche.
Jorge Nitales.
cuando no hay gente alrededor. todo es hermoso y diferente, y me siento orgulloso de poder mirar la calle, y los arboles de la casa del frente, poder mirar a mis anchas sus flores rojas. caicedo
vida de nadie.
mi padre dia a dia, noche tras noche, alimenta con su vida a los cuatro caballos ciegos que lo maldicen.
los cuatro caballos ciegos le persiguen por el silencio de la casa que los esconde, mientras lo miro lavar sus manos con la lluvia que escurrbe por los tejados rotos del sueño.
los cuatro caballos ciegos de mi padre lo llevan a pasear por cuatro reinos diferentes, donde todo recuerdo es una ruina.
los cuatro nombres por los que me llama.
quintero.
El hijo de dios a muerto, esto es creíble por que es absurdo, después de enterrado, a resucitado esto es cierto por que es imposible.
Si me ves así, no te asustes; las marcas talladas en mi vientre son un viejo juego de la infancia: he visto como un niño ciego escribe el nombre de su padre en mi piel y luego lo apuñala hasta el cansancio. ya sabes, tengo tallado su rostro que cicatriza sombre el mio.
quintero.
Y en la mirada ejércitos de ratas hambrientas devoran las nubes.
tejen con sus colas largas trenzas para descender a la tierra.
se que vienen por mi.
las ratas se han comido mis manos y mis labios. he perdido la musica en la batalla de las aguas.
desde mis ojos las ratas miran el mundo callar. por el silencio las escucho alejarse con mis huesos desatados.
SI ALGUN DIA TE SIENTES SOLO BUSCA LA MARAVILLOSA CIUDAD DE TAR*
“Si sabes buscarla, la encontrarás. Y cuando llegues a Tar la gente te traerá vino y soda. Y podrás jugar con una caja de música que tiene manivela. Ayudarás en la vendimia, y recogerás el escorpión que se esconde bajo la piedra blanca. Conocerás la eternidad y verás el pájaro que cada cien años bebe una gota de agua del océano. Cuando llegues a Tar, comprenderás la vida. Y serás gato y fénix y cisne y elefante y niño y anciano y estarás sólo y acompañado y amarás y serás amado y estarás aquí y allá y poseerás el sello de los sellos. Y a medida que caigas hacia el porvenir, sentirás que el éxtasis te posee, para ya no dejarte más…”
Garcia
Aqui los alimentos detienen su tranformacion se algolpan en la garganta como niños muertos en la luz del vientre el amado sepulcro.
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Aquí los pasos no avanzan, no llevan ni traen aunque se escuche alejarse cuando llegan y tropiezan con un adentro. Aqui la casa no es abrigo sino un pozo cegado.
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Aquí la escritura no llama, no alumbra.
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El alimento no alimenta, los pasos no parten ni llegan: caen y caen en una sola musica vacia. aqui la voz se pierde entre sus oscuros cuartos.
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Aquí no es un lugar
el baile de las gambas crudas, las comen los niños y los curas mueve el bigote valla locura